sábado, 13 de marzo de 2010

Restauración Ossa Phantom 125 de Salvi (I)

El viernes mi cuñado Salvador fué a recoger una Ossa Phantom 125, una moto con muy pocas unidades fabricadas, que se encuentra muy entera, tan solo le faltaba el guardabarros delantero; para las fotos le hemos colocado uno nuevo para ver que aspecto tenía. El antiguo propietario era de los que tienen gustos, digamos que, de amplio espectro, porque había repintado el chasis de esta maravilla (originalmente de color negro) de color blanco, azul y amarillo !toma castaña¡.



Pese al arcoiris cromático, la moto tiene todo original, por lo que no hay que buscar ni una sola pieza, solo reponer juntas, silentblocs, aparte de los trabajos normales de restauración. Incluso conserva unos originalísimos grifos de gasolina, con cierre por asiento, como uno de agua doméstico tradicional.
Esta moto es de 1974 y contemplandola se aprecian unas soluciones en la parte ciclo avanzadas para aquellos años. El chasis tiene el núcleo central que rodea el motor realizado con tubos de una sección sensiblemente mayor que los de la parte posterior, lo que evidencia un concepto moderno para su época, al agrupar el máximo peso posible en la parte central, que se completa con un basculante de aluminio de muy bella factura y unos amortiguadores muy inclinados; con todo ello lo que se consigue es reducir las masas suspendidas y las inercias que están provocan en el comportamiento de la moto.


Es interesante comprobar como en aquella época, cada marca desarrollaba unas evoluciones tecnológicas diferenciadas de la competencia; todo lo contrario que hoy en día. Las motos actuales dan mil vueltas a estas clásicas, menos en una cosa que a estas les sobra: PERSONALIDAD.
Y en personalidad Ossa contaba con un ingeniero al que le sobraba a espuertas: Eduardo Giró.
En cuanto a la restauración, mi cuñado Salvi tiene dos preferencias: que la moto conserve al máximo su estado original y que se haga rápido, así que para el primer día, no ha estado mal: hemos desmontado la moto entera y comprobado su estado, limpiando numerosas piezas. La moto, de entrada, se pone en marcha, lo que ya es un punto. Los amortiguadores traseros, tienen los hidraúlicos en un estado de funcionamiento correcto, tan solo a uno de ellos le falta algo de presión de gas. Forros de freno aceptables.
El domingo hemos soldado la pestaña de anclaje del escape y parte de uno de los anclajes del motor. Salvi además ha decapado el motor, chasis, caja de filtro (estaba de color blanco) y botellas de la horquilla.

3 comentarios:

  1. Interesante moto. Nunca he visto ninguna en directo. Siempre se ha dicho que Ossa era la más innovadora pero la que menos vendía. Una pena, el talento no siempre es recompensado como merece.

    Comparto tu opinión sobre la calidad actual de las motos (y los coches) y de su uniformidad. De pequeño sabía qué moto circulaba por la calle sólo por el sonido y ningún coche se parecía a los demás. Tiempos aquéllos. En fin, suerte con la restauración.

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  2. Siempre me parecieron "motos diferentes" las Ossa. Si digo la verdad, no me gustaban sus colores metalizados. Y sin embargo ahora me parecen muy bonitas.

    Algo pasa con esto de ir cumpliendo años, sin duda. :-)

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  3. Yo tampoco había visto una Phantom 125 en mi vida, por eso al verla de cerca me sorprendió. La imagen de marca de Ossa conectó con el gran público mucho menos que Bultaco y Montesa, pero hoy día pienso que hay mucho amante de clásicas que nunca fué Ossista, como comentais, que nos las miramos con otros ojos e interés. En parte son unas grandes desconocidas.

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