viernes, 10 de junio de 2011

La Impala de Andrés

Muchos aficionados a las motos, los más apasionados, cuentan las horas que tienen que esperar hasta volver a estar con su (o sus) querida/s máquina/s. Esto se complica cuando hablamos de clásicas, porque en primer lugar suelen utilizarse en fin de semana, normalmente fuera de la ciudad, guardandolas en tu casa, o en la de familiares y amigos. Solo algunos privilegiados, por ejemplo algunos amigos poseedores de motos de esa marca cuyo color rojo pretende parecerse al de Bultaco (tranquilos, que ya no subo más el tono, solo era para captar un poco el interés), pueden utilizarlas !!a diario¡¡, eh, Pep, Julián, Ernest (y pronto Nacho).

La mayoría debemos soportar la espera como podemos. Ahora no, pero en mi época de motorismo intenso, o sea, en mi juventud, todo mi calendario giraba alrededor de lo que hacía en moto, las carreras o salidas eran los hitos de referencia en mi vida.
Bien, hay un grupo de aficionados, el más minoritario de todos, que consiguen lo que para muchos es un sueño: tener la moto a su lado, cada día, en el sitio en el que normalmente pasamos más horas, pues sí, en el lugar de trabajo. Hoy os presento a uno de estos privilegiados, Andrés, un amigo arquitecto, su moto es una legendaria Montesa Impala Sport 175 1ª serie, quizá el modelo más valorado de las Impalas.




Aunque en lo de Andrés, además de motos, hay otro componente personal, que ayuda a entender como a alguien se le puede ocurrir subirse una moto hasta un piso, en pleno centro de Barcelona, y que comparte con sus socios y amigos, Andreu y Xavier en su empresa de Project Management. Este componente se podría llamar inquietud, curiosidad, ¿inconformismo? y les hace replantearse muchas situaciones y enfoques que en general damos por hechos, desde los temas profesionales más serios hasta otros aparentemente menores, pero que denotan esa actitud que diferencia a Atac (http://www.atac-pm.com/) de la competencia ¿Cuantas horas se pasa vacía una mesa de reuniones?, muchas; en general es un espacio de la oficina, cuya rentabilidad no se mide por el tiempo de uso, ¿porque no dotarla de una actividad compatible?, por ejemplo para esos momentos en los que uno está hasta los mismísimos, ¿por qué no usar una mesa de ping-pong?, o dar unas patadas a una pelota, o practicar el put (no es mi caso, pero ..), ......... o plantarte una clásica a los pies de tu mesa de oficina.



Lamentablemente, no creo que las normativas de prevención y seguridad e higiene en el puesto de trabajo, lleguen a reconocer como imprescindible la ubicación de una clásica, es una pena, ..... ¿no sentís cierta envidia de Andrés?.

Enlaces Impaleros
http://www.motoclubimpala.com/2/default.htm
http://montesaimpala.galeon.com/productos1344856.html
https://www.facebook.com/pages/Moto-Club-Impala/182845375064963

Nota
El próximo 18/06/2011, se celebra la reunión anual de fans de este modelo, la Impalada. Este año parte de Sant Fost de Campsentelles, población situada a 15 km de Barcelona (más información en los enlaces de aquí arriba).

4 comentarios:

  1. Hay que tener en cuenta que el fenómeno, desconocido para los fanáticos de otras marcas, no es nuevo. Mira, por ejemplo, lo que comentan aquí sobre una preciosa Cota 200: http://www.montesaweb.com/secciones/sabias.aspx

    Y sin ir más lejos, una de mis Cota 247 pasó una buena temporada en la terraza de mi piso en Madrid. Que es un octavo. Y, como corresponde a una buena trialera, bajó por las escaleras con toda suavidad.

    La cuestión es que a estas motos las quieres tanto que no sabes desprenderte de ellas. Y como el diseño es tan bonito, lucen bien en cualquier sitio.

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  2. Ya veo que tu no das puntada sin hilo Julián (ya te contestaré adecuadamente al primer parrafo en su momento). Pues sí tienes razón, lucen bien en cualquier parte. Lo mejor que he visto ha sido, en un reportaje sobre coleccionistas, la casa de uno de ellos, en la que el estar-comedor tenía un tabique deslizante que ocupaba todo un lateral de la sala (una puerta corredera enorme), detrás del cual había un cerramiento acristalado de suelo a techo y detrás otra sala-garaje con sus valiosas piezas de colección, adecuadamente iluminadas. En su caso las piexas eran Ferraris, pero yo me lo imaginé con motos claro.

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  3. Un conocido trialero de Madrid tiene una Greeves y una Sammy Miller en el salón de la casa de los fines de semana. Sin aceite, eso sí, para que el divorcio se retrase algo. Y la verdad es que se está a gusto en ese salón (la Sammy me gusta por lo que representa, qué le voy a hacer :-))

    Un tío grande, Andrés.

    Sobre tu pregunta final: sí, mucha.

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  4. Es que hay gente para todo José, ¿una Sammy Miller en el salón dices?, ha hecho bien en sacar el aceite de la Greeves, las inglesas manchan mucho ;-)

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