lunes, 6 de septiembre de 2010

Vuelta a la actividad

Finalizó el verano y la actividad, adormecida en este periodo, se despereza y nos pone con los pies en el suelo, aunque creo que en la actual situación general es difícil que se despeguen, ni siquiera por vacaciones.
Las previsiones que había hecho antes de agosto se fueron todas por tierra, en Tráfico no me localizan la Sherpa para emitir el informe necesario para el cambio de nombre, les he enviado copia de la tarjeta de identificación original, pero aun no han contestado, o sea que la ITV se me ha complicado, de momento.
El día antes de empezar las vacaciones, la Sherpa T 159 que iba a usar estos días, ha tenido problemas en el encendido que, en esas fechas (12/08), me ha impedido poder reparar.
Afortunadamente uno tiene amigos buenísimos y generosos, como Eugenio, que me ha dejado no una, sino !!2 motos¡¡: una Bultaco Apina 350 (azul) y una KTM 450 EXC. Con ellas y acompañado por Eduardo,  Jaime, Lourdes, Patricia y nuevas incorporaciones a este apasionante mundo de la moto, como las de Alex y Marcos con sendas Derbi, he podido hacer unas buenas salidas, con todas las limitaciones que supone ahora salir en moto por montaña.


KTM 525 EXC y 450 EXC, dos devoracaminos

La Alpina, que no probaba desde hace un montón de años, me ha sorprendido agradablemente. En su día fue la pionera de un tipo de motos que yo despreciaba, el de las mestizas ni fú ni fá, pero que ahora miro con otros ojos (los de 55 años). Es una moto idónea para cumplir escrupulosamente las restrictivas leyes actuales,  (como lo serán la Cota Trail, Ossa Explorer y las modernas Beta Alp), pues la conducción que piden este tipo de motos es la única que se adapta al cada vez más orwelliano mundo que nos están dejando (comparto la existencia de limitaciones en la circulación por montaña, pero lo de ahora es exagerado y discriminatorio especialmente con las motos).
Lo que más me gusta de la Alpina (como de muchas coetáneas) es su ligereza y que te obliga a suplir con técnica sus limitaciones en suspensión (al lado de las modernas), pero tiene una conducción dulce !sensacional!.
La KTM 450 EXC (4T) son palabras mayores, es una moto de competición pura, radical, fantástica. En 1ª es un tractor, ideal para las trialeras, pero en cuanto abres gas y metes 2ª y 3ª, se abre la caja de los truenos y un rugido excitante nos avisa de la fiera que llevamos debajo, que nos proporciona caballos en cualquier situación.

Como moto de competición siempre he preferido menos caballos y más ligereza y probar esta KTM (114 kg) no me ha hecho cambiar de opinión, aunque esto son preferencias personales. Sin embargo he entendido por qué muchas personas compran motos de esta cilindrada, pese a su marcado carácter deportivo, para hacer travesías o largas excursiones. Uno de los secretos está en el motor, la gama de potencia empieza desde abajo, lo que permite, si se desea, una conducción descansada evitando un manejo constante del cambio. El largo recorrido de suspensiones y una posición de conducción muy acertada hacen que nos traguemos los kilómetros con suma facilidad. El único secreto para este modo de conducción no depende de la electrónica ni de sofisticados dispositivos mecánicos, lo tenemos incorporado nosotros en ..... nuestra cabeza. Si somos capaces de utilizar el “chip” adecuado no tendremos problemas, pero intentar llevar esta moto al límite (no sólo dar gas en las rectas) requiere poner los cinco sentidos, entreno y equipamiento adecuado, en caso contrario nos veremos haciendo sin querer un curso intensivo de compra de parcelas.




Eduardo con su KTM 525 EXC


Estos días aproveché también para probar la moto de Jaime (no tengo fotos) una KTM 125 EXC 2T, una moto ligera (97 kg), manejable y divertida como pocas.


Volviendo a las clásicas, la Vespa primavera que utilizamos para los desplazamientos domésticos de fin de semana, pinchó. 

Lo que tenía que ser la operación más sencilla del mundo (en las Vespa no hacen falta desmontables) se complicó muchísimo, porque el neumático se había quedado literalmente pegado a la llanta.


Hace 1 año cambié los neumáticos y para proteger la cámara de algunos puntos de óxido (sin complicarme la vida), se me ocurrió utilizar la misma solución que en las llantas de aluminio: encintar el interior. No caí en que en ese caso la cinta queda en el canal interior y el neumático no la toca. En la Vespa me costó un montón hacer que el neumático se moviera y cuando por fin lo hago, resulta que la salida de la válvula no es la correcta.

Como solución de emergencia para el domingo (hacer algún recado cerca de casa) y como las rebabas de goma de la cámara impiden colocar un parche, he utilizado una solución de emergencia de endurero, que yendo por montaña me ha solucionado la vida alguna vez: un parche de cinta aislante.

El secreto es poner la cinta con la cámara plana, sin tensarla, dando varias vueltas y evitando las arrugas. Al hinchar, la cinta se tensa y aunque pierda un poco de aire nos permitirá salvar la situación temporalmente.

1 comentario:

  1. Carlos T.7/9/10 2:55

    Esperemos que el verano que viene las cosas vallan mejor para todos...

    Se me olvido preguntarte si habías podido arreglar el soldador, que espero que si.
    En fin pese a lo que me cuesta y lo mucho que me arrepentiré ya estamos escuchando algunas ofertas para la montesa…

    Carlos

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